Perezosas tardes de verano...
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El verano, a pesar de lo poco que me gusta el calor agobiante de estos meses, es para mi como estar medio de vacaciones. Después de nueve largos meses saliendo de trabajar a las 8 de la tarde acabar a las 2.30 es como un regalo, es tener tiempo propio para esparcirse, para tejer, leer, cocinar...para no hacer absolutamente nada si apetece. Es verdad que tengo una larga lista de deberes que hacer, cosas que habitualmente voy dejando para las tardes de verano porque en invierno el poco tiempo libre que tengo o lo que es lo mismo los fines de semana son para mí con las obligaciones mínimas. La lista sigue ahí, casi completa pero realmente no me agobia, soy completamente feliz disfrutando de mi tiempo libre y de mis tardes perezosas.
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